Educador/Escritor/Comunicador/Productor
Qué felicidad poder compartir nuevamente mis artículos de opinión y, sobre todo, hacerlo a través del periódico Noticias Samaná. Para mí es un verdadero placer formar parte de este grupo de colaboradores y tener la oportunidad de escribir desde el exterior sobre nuestra provincia, sus necesidades, sus avances y, especialmente, sobre todo aquello que nosotros, los samaneses que vivimos fuera, podemos aportar.
Los samaneses residentes en el
exterior tenemos un papel importante en la vida económica de nuestra provincia.
Las remesas que enviamos a nuestros familiares representan un apoyo fundamental
para muchos hogares y contribuyen, directa o indirectamente, al sostenimiento
de la economía de nuestro pueblo. Sin embargo, creo que ha llegado el momento
de que vayamos un poco más allá.
Además de enviar remesas a
nuestras familias, debemos pensar en la cooperación colectiva y en cómo podemos
contribuir a mejorar nuestra provincia en aspectos sociales, culturales,
educativos y humanitarios.
Me gusta ver cómo los samaneses
que vivimos fuera nos reunimos, compartimos, disfrutamos y recordamos nuestra
tierra. Es hermoso encontrarnos, hablar de nuestras experiencias y celebrar
nuestra identidad.
Pero también debemos aprovechar
esos encuentros para preguntarnos: ¿qué más podemos hacer por Samaná?
No es fácil vivir en el exterior;
cada samanés tiene una historia de esfuerzo, sacrificio, incertidumbre y
superación. Detrás de cada persona que ha emigrado existe una familia, un sueño
y muchas dificultades que ha tenido que superar para salir adelante.
Precisamente por eso, nuestros
encuentros no deberían servir únicamente para disfrutar. También pueden
convertirse en espacios para crear proyectos, unir voluntades y buscar
soluciones a algunas de las necesidades que todavía existen en nuestra
provincia.
Podríamos impulsar iniciativas
sociales y humanitarias, apoyar a personas en situación de vulnerabilidad,
colaborar con proyectos educativos, culturales y comunitarios, promover
actividades para nuestros jóvenes y contribuir a causas que necesiten de
nuestra solidaridad. No se trata de que una persona tenga que hacerlo todo. Se
trata de que cada uno aporte lo que pueda.
A veces será una contribución
económica; otras veces, nuestro tiempo, nuestros conocimientos, nuestros contactos,
nuestras ideas o nuestra capacidad de organizar y movilizar a otros.
Estoy convencido de que los
samaneses que vivimos en el exterior somos una fuerza importante para el
desarrollo de nuestra provincia. Tenemos experiencias, conocimientos y capacidades
adquiridas en diferentes países que podemos poner al servicio de nuestra
tierra.
Todos deseamos ver una Samaná más
desarrollada, con mayores oportunidades y con mejores condiciones para nuestros
niños, jóvenes y familias. Por eso, además de sentir orgullo por nuestra
tierra, debemos demostrarlo con acciones.
Ojalá cada uno de nosotros pueda
hacerse esta pregunta: ¿Qué puedo hacer yo, desde el lugar donde vivo, para
contribuir al desarrollo y bienestar de Samaná?
Quizás la respuesta de cada uno
sea diferente. Pero si conseguimos unir muchas pequeñas voluntades, podemos
lograr grandes cosas. Y si los samaneses que vivimos en el exterior somos
capaces de convertir nuestro amor por nuestra tierra en cooperación,
solidaridad y compromiso, estaremos haciendo mucho más que hablar de Samaná:
estaremos ayudando a construir la Samaná que todos soñamos

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